Querer desde el orgullo no es nada bueno.
Abrio los ojos y se dio cuenta de quienes eran esas personas en realidad. Empezó a verlas tal com eran.
El autoengaño es un mal hábito que hay que corregir.
Solía entrar de puntillas en la habiacion a oscuras, para robar abrazos. Se quedaba pegada al corazón de un extraño y luego se marchaba en silencio.
No había conversación, ni sexo, ni nada parecido. Solo eso, abrazos. Un poco de amor secuestrado, de ese que ya no abunda.
Era su manera de mostrarse intimamente, de quererse y de que la quisieran, por un ratito.
No había conversación, ni sexo, ni nada parecido. Solo eso, abrazos. Un poco de amor secuestrado, de ese que ya no abunda.
Era su manera de mostrarse intimamente, de quererse y de que la quisieran, por un ratito.
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