Por un rato

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Solía entrar de puntillas en la habiacion a oscuras, para robar abrazos. Se quedaba pegada al corazón de un extraño y luego se marchaba en silencio.

No había conversación, ni sexo, ni nada parecido. Solo eso, abrazos. Un poco de amor secuestrado, de ese que ya no abunda.

Era su manera de mostrarse intimamente, de quererse y de que la quisieran, por un ratito.

Como la vida misma

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Había algo dentro de este cuerpo. Dentro del corazón, debajo donde resuenan los latidos. Inerte y sólido.Un sentimiento atormentado, una cruz y una espina.

Pero ya pertenece al pasado. Se fue tarde, cuando me acorde de respirar de nuevo.