Y caminar poquito a poquito, no vaya a ser que me vaya a cansar de ver tanta vereda. Que los malos espiritus a veces acechan, porque van conmigo en esta mochila, junto al cepillo de dientes y la piedra que nunca llegué a soltar.
Y ahora me detengo tras los años, y al darme cuenta de que he estado andando en círculos todo este tiempo, sonrío. Porque este puñetero círculo me ha enseñado los dientes y muchas lecciones sabias.
Ahora veo el camino largo y recto hacia donde no se ve nada, y donde todo podría ser. Vamos a caminar me dije, y dejé la mochila sucia y pesada.


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